Desde hace siglos, el verano es un paréntesis. En sus días largos y luminosos cabe el descanso, la huida, el ocio, pero también el espejismo de que el mundo se detiene. Nada más lejos de la realidad. El verano —también el de la historia—nunca es neutro. Es temporada de guerras, de revoluciones, de descubrimientos… y también de veraneos reveladores.
Este número de la CLÍO propone un recorrido estival que es, a la vez, arqueología de la costumbre y espejo del presente. Cuatro reportajes se sumergen en esa invención cultural del verano: desde las villae de la élite romana, donde el otium era privilegio y afirmación de estatus, hasta la sofisticación del Grand Tour británico, que convirtió el viaje en formación, capital simbólico y mapa emocional de Europa. De allí saltamos…