EN EL SIGLO I D. C., ROMA. ERA UNA CIUDAD INMENSA Y VIBRANTE, PERO TAMBIÉN UN ESPACIO ALTAMENTE VULNERABLE A LOS DESASTRES. Sus calles estrechas formaban un complejo entramado que facilitaba la propagación de incendios, mientras que las viviendas, en su mayoría construidas con madera y materiales baratos, ofrecían poca resistencia al fuego. Los insulae (edificios de apartamentos donde vivían las clases bajas) eran especialmente peligrosos, ya que solían estar abarrotados, mal mantenidos y carecían de medidas de seguridad adecuadas.
El 18 de julio del 64 d.C., las llamas se desataron en el distrito comercial del Circo Máximo, una zona densamente poblada y repleta de tiendas con productos altamente inflamables, como aceites, telas y madera. El fuego, alimentado por vientos fuertes, se extendería rápidamente a otras partes de la ciudad.…
