Podría pensarse que se las llama calorías vacías porque adelgazan. Pero nada más lejos de la realidad. Se las denomina así porque, junto a ellas, nuestro organismo no recibe nada más: es decir, en los alimentos que las contienen no hay vitaminas, ni minerales, ni fibra... En cambio, suele haber muchísimos azúcares simples, harinas refinadas, grasas (saturadas y trans, las peores para la salud cardiovascular) y aditivos. En definitiva, aportan calorías, pero que no calman el apetito ni cubren las necesidades nutricionales que tiene nuestro organismo.
Favorecen el sobrepeso, el colesterol y la diabetes tipo 2, con el riesgo para el corazón que eso conlleva LO PEOR, LOS ULTRAPROCESADOS
Eso es lo que ocurre con buena parte de los productos ultraprocesados que copan las estanterías de los supermercados: bollería y…
