El SARS-CoV-2 y la pandemia que ha producido han supuesto un fuerte impacto en nuestra vida cotidiana, social y económica. Pero, ¿qué ha ocurrido con nuestra vida sexual y afectiva? Darse besos y abrazos conlleva un riesgo, puesto que el virus se transmite a través de microgotas que se exhalan al toser, hablar, respirar o estornudar y muchas personas pueden estar infectadas sin tener síntomas, lo que convierte el afecto en una práctica peligrosa. "Es evidente que esta situación nos ha obligado a reducir los contactos afectivos y sexuales", explica la doctora Stefanie Redón Fitzl, del departamento de Obstetricia, Ginecología y Medicina de la Reproducción del Hospital Universitario Dexeus. "Pero, evitemos que cunda el pánico: si ambos miembros de la pareja son responsables, su vida sexual no tiene por qué…