Cuando coges lo mejor de tu propia casa y lo metes en un coche que ya de por sí va como un tiro en ventas, el resultado huele a éxito. Eso es, básicamente, lo que ha hecho Toyota con el C-HR, un SUV que sigue teniendo un dinámico aspecto, que ha mejorado exponencialmente en calidad interior y digitalización y que además de los híbridos más afamados del mercado, suma versiones de tracción total y un híbrido enchufable con la tecnología del último Prius, ausente en nuestro mercado. Es más pequeño que antes, pero tan coupé como siempre y algo más voluminoso. Pierde 3 cm de longitud —4,36 m ahora—, pero aumenta la anchura hasta 1,83 manteniendo la altura en 1,55 m. Un nuevo techo panorámico aportará más luz al habitáculo…