NOS recibe con los ladridos de Nina, su perrita, de fondo. “Se ha puesto nerviosa con tanta gente”, nos dice. Hablamos de Miguel Frigenti, que abre las puertas del hogar, un refugio que comparte con su pareja, Nua Batle. El periodista nos habla sin tapujos de su dura infancia, marcada por el acoso escolar, el amor incondicional de sus padres, su vida en pareja, y su presente profesional en televisión. “Ya no sueño a lo grande, ahora solo quiero vivir el momento”.
¿Dónde nos encontramos?
En mi casa. Aquí paso la mayor parte del día, estoy muy cómodo y muy feliz.
¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
Cerca de seis años, porque nos fuimos a vivir juntos muy pronto. A los pocos meses de empezar nuestra relación tuve claro que quería…