Nos enseñaron a callar, a disimular, a no incomodar. Nos dijeron que si mostramos nuestras emociones somos dramáticas, que si entramos al “mundo de los hombres” estamos locas y si aspiramos a más, entonces somos delirantes. ¿Y qué pasa si somos buenas en algo? Nos aplauden, sí, pero siempre dejando espacio para que el mérito se comparta con alguien más. Porque claro, seguro no lo logramos solas.
Y si nos enojamos, cuidado: "no controlas tus emociones". Nos han puesto etiquetas y límites durante tanto tiempo que a veces olvidamos que somos capaces de quitarnos esos estigmas y crear nuestra propia versión. Porque pase lo que pase, hablarán. Hablarán si te atreves a ser honesta, si decides arriesgarte, si te caes y te levantas, si decides buscar algo mejor porque lo…
