En tres días es posible recorrer en coche, sin prisa y con pausas, el ir y venir de la Costa da Morte, tan llena de vida, tan auténtica en su paisaje como en su paisanaje, estrechamente ligado al mar y que ha sabido mantener antiguos oficios, como los percebeiros, que continúan saltando de roca en roca, esquivando los coletazos de las olas. El camino podemos iniciarlo arriba, en Malpica, y ponerle punto final en la mítica Fisterra, el cabo al que los antiguos llamaban 'la puerta hacia el más allá'. Desde aquí y por la AC-441, en una hora y media alcanzamos Santiago de Compostela, la capital mágica de los peregrinos, un broche de oro final donde descansar.
LA LÍNEA DE COSTA
Malpica, antiguo puerto ballenero, está colgada de las…