EL protagonismo era de él, pero su mujer se lo robó. Hablamos de Carla Bruni, que, estos días, hacía buena esta frase del refranero popular: «quien tuvo retuvo», a sus cincuenta y dos años. Y es que la ex primera dama de Francia se presentó en el juzgado parisino, aparte de con un «look total black», luciendo un tipazo que cortaba la respiración. La hoy cantante de éxito llegó de la mano de su marido, Nicolas Sarkozy, acusado en un caso de corrupción y tráfico de influencias. Carla, toda una celebridad en el mundo de las supermodelos que reinaban en las pasarelas de los noventa, apareció con un vestido «midi» negro, botas de caña alta, mascarilla granate y mirando fijamente a los reporteros que estaban aguardando la llegada del matrimonio.…
