Los tiburones blancos y los seres humanos han compartido un pasado con altibajos. Sus características temibles, tamaño gigantesco y feroces dientes, junto a las películas de ficción, han pintado una imagen bastante pobre de estos peces. Aunque las mordeduras de tiburones suceden, son muy poco frecuentes. En 2014 hubo 53 ataques de tiburones en los EE.UU., y sólo dos fueron mortales. Comparado con la cantidad de personas que nadan en el mar, ese número es muy pequeño. La verdad es que los tiburones no nos quieren comer. No somos lo suficientemente grasos para sus necesidades nutricionales y tenemos demasiados huesos para digerir. Los ataques de tiburones a los seres humanos por lo general no se ajustan a la estrategia de caza habitual del gran blanco -emboscadas y atacar a la…
