Se acabó el victimismo. Ahora toca escalar el poder y, cuando lleguemos, ocuparnos de que no haya más abusos, ni desigualdad salarial, ni malos tratos, ni menos ascensos. Los más optimistas en la última cumbre de igualdad de género de la ONU se ponen como objetivo 2030, eso en Occidente. Imaginaos en los países no desarrollados. Se me antoja un poco lejano.
Cada vez es más fuerte el movimiento que reclama la igualdad en la vida pública, en las empresas privadas, en los salarios, en la legislación, en oportunidades y derechos. El camino es largo y complicado, pero podríamos empezar por los tics cotidianos que sin darnos cuenta y seguro que sin ninguna intención, no solo los hombres sino también nosotras, deslizamos cada día en el lenguaje o en pequeños…
