Un recuerdo de Aute
Sus amigos le han dedicado un documental. ¡Es el artista del año! Pues contaré una anécdota tan increíble que pensaréis que es inventada. Años 60, Sitges. En verano se organizaban concursos de baile: el twist, la yenka, el rock, el madison, el hully gully… En la boîte Don Pepe premiaban con cien pesetas y una botella de coñac.
Para la competición, los chicos eligieron a las más monas, y yo, feúcha, me quedé en un rincón hasta que un desconocido de aspecto ‘intelectual’ surgió de entre las sombras. Sin decir palabra, me arrastró a la pista. ‘O, oé, vahine tamureeee…’. Aquella figura melancólica como un cuadro del Greco se convirtió en una bomba sensual, moviendo caderas, brazos, hombros… ¡Fue increíble! Todos se apartaron y nos hicieron…
