Los nervios de Kiko
“¿Cómo estás, abuelo?”, le suelto a Kiko Matamoros con algo de cachondeo porque su hija Laura está a punto de dar a luz de un momento a otro. Pero el amigo no entra al trapo y su voz normalmente bronca, se enternece, “¡nervioso!”. Le pido que me defina cómo se siente en estos días de vísperas y precisa, después de un largo silencio, “con un poco de inquietud, mucha ilusión…” se detiene, como si estuviera buscando las palabras, y prosigue con inesperada timidez, “… y esa dosis de orgullo, un poco absurda, de perpetuarte de alguna manera…”. Yo también me emociono, pero el oficio obliga y le pregunto por sus planes de futuro. Aquí retoma su tono normal: “tengo proyectos, proposiciones interesantes… ¡ya te contaré cuando…
