NUNCA deja de sorprender. Polifacético, inquieto, incansable, Bertín Osborne mantiene la ilusión del primer día. Ha cumplido más de cuatro décadas de carrera—cuarenta y un años, para se exactos—y sesenta y ocho son las velas que soplará en unos días, aunque parezca mentira. Y más ahora, que «estoy como hace treinta», nos dice entre risas en su casa de Sevilla, su paraíso en el campo. Su refugio del guerrero. Entre música, televisión, giras, discos, empresas y otros tantos quehaceres, cuando está allí, Bertín disfruta de su soledad. Ha aprendido a convivir consigo mismo otra vez y, dos años después de su separación de Fabiola, asegura haber aprendido de algunos errores y vivir tranquilo y relajado. Con él hablamos de su nueva vida, de sus ilusiones e inquietudes, del amor, la…