Elisabeth Moss tiene cara de persona normal, lo que en el cine es una cara muy rara. Se ven más las de muñequita a lo Natalie Portman, de estatua griega en plan Angelina Jolie o de diva glacial, como Nicole Kidman en los viejos tiempos, cuando todavía se parecía a Nicole Kidman.
De ahí el éxito de Moss. Es la chica que no te pararías a mirar por la calle (bueno, al menos por una calle de Estocolmo). Lleva puesto un rostro que podrías llevar tú, o tu hermana. Así que las cosas que le ocurren, incluso las distópicas de El cuento de la criada, te podrían pasar a ti.
Por eso, protagoniza la única película de superhéroes que habla de la vida real. Y es que nadie se topa…
