En 1552, en el corazón de la Toscana, nació, ilegítimamente, Leonardo da Vinci, una figura señera del Renacimiento, polifacética, brillante, pero, a menudo dispersa, lo que inevitablemente dejó sin solución de continuidad muchas de sus obras.
Entre sus coetáneos fue acaso uno más llamado a sufrir la dura competencia del huraño Miguel Ángel o del jovencísimo Rafael en su última etapa creadora.
Durante siglos, la historia dejó larvada la proyección del genio y una urdimbre de sorprendentes leyendas desfiguró su auténtica personalidad, hasta que, en el año 1800, en la misma población que lo había visto nacer, el síndico Roberto Martelli, se propuso poner en orden su memoria.
CLIO ofrece ahora un sucinto, pero riguroso, estudio del artista, imprescindible para conocer su vida y su obra.…