Sonriente, Ximena Navarrete llega puntual a la cita; después de resaltar su belleza natural tapatía, esa que le valió alzarse con la corona de Miss Universo un agosto de hace 10 años, se dirige con paso seguro a los escenarios para nuestras fotos y, una vez terminadas, abre su corazón como pocas veces para hablar de todo.
Los ojos de Ximena, expresivos, se ven más cristalinos al hablar sobre el que considera uno de los momentos más difíciles de su vida. El año era 2018, casualmente, también agosto. Navarrete es muy reservada y sabedora de su derecho a una vida privada, pero hace la deferencia y comparte, para ayudar a otras, cómo afrontó su pérdida, desde el amor.
Aquel día 28, Ximena compartió en Instagram que el corazón de su…