ESTOY muy ilusionada con esta etapa, será una nueva aventura para Diego y para mí. Pero no lo considero un cambio radical en mi vida, para nada. Es un cambio natural, querer volver a casa, a mi país», nos decía Inés Sastre hace unos meses, cuando nos contó en primicia, durante una breve estancia en España, para homenajear a su amiga Cheska, que volvía a Madrid, después de treinta años residiendo en París. Y esta vez para quedarse. Ahora, después de un verano en Sotogrande, entre idas y venidas y al frente de una mudanza, sin duda, nada fácil entre países, Inés ya está instalada en la nueva casa que ha adquirido, en uno de los barrios más exclusivos de la capital, con Diego, que el pasado 21 de agosto…
