A la séptima tampoco ha ido la vencida. Desde que, hace ya 20 años, Esposados, el corto de Juan Carlos Fresnadillo, se fuera de vacío de la gala de los Oscar 1996, otras cinco producciones nacionales han optado, sin suerte, en las categorías cortas: 7:35 de la mañana (Nacho Vigalondo, 2003), Binta y la gran idea (Javier Fesser, 2004), Éramos pocos (Borja Cobeaga, 2005), la animada La Dama y la Muerte (Javier Recio, 2009) y Aquel no era yo (Esteban Crespo, 2012). Cuando, el pasado enero, Timecode, de Juanjo Giménez, entró en el corte de los cinco nominados, parecía que la cinematografía española podría poner punto y final a esta racha sin premios y llevarse el Oscar. Argumentos no le faltaban, entre ellos la Palma de Oro cosechada en Cannes…
