DE QUÉ VA: Arthur, un estudiante, vive un romance con Jacques, un consagrado escritor con sida, al que tendrá que convencer de que la vida sigue teniendo sentido.
El cine de Christophe Honoré (Carhaix-Plouguer, Francia, 1970) siempre ha vivido entre el amor, el dolor y la música, y su última película, Vivir deprisa, amar despacio, no es ninguna excepción. El francés nos cuenta un romance que se debate entre una vida que empieza y otra que se ha estancado. Una película que no necesita discursos, porque, para el cineasta, lo personal ya es político.
Hacia la autoficción. No puedo decir que sea una película autobiográfica, pero sí que nació de mis memorias, cuenta Honoré. Su nuevo film se sitúa en el París de los años 90, cuando la libertad sexual…