“Gustavo, el hombre del momento, intenta expresar lo que siente por su Pascualina del alma: ‘María es muy distinta de lo que cree la gente, es inocente, espontánea, dulce, cariñosa…”. El amor de Gustavo y María
“Cuando veo a María, sigo poniéndome nervioso ¡como el primer día! Mariposas en el estómago, suena cursi, pero es así”. Gustavo González sonríe como un adolescente tímido cuando me habla de María Lapiedra, “me da rabia que se cotillee sobre los polvos y todo eso, no es una relación puramente sexual, hay un gran cariño, muchas veces nos dormimos en brazos el uno del otro, sin más, yo hago lo que sea por ella, le he puesto lavadoras, doblaba su ropa interior con mucha ternura mientras se recuperaba de su operación… por cierto, que…
