AL igual que el resto de su familia, Tamara Falcó está intentando seguir adelante, dado que, a pesar de la tristeza por el duro trance vivido, la vida continúa y no le queda más remedio que aprender a vivir con la ausencia de su abuela materna, Beatriz Arrastia, fallecida el 22 de agosto, en Madrid, a los noventa y ocho años. De ahí que la marquesa de Griñón, además de retomar sus compromisos, entre ellos, su curso de cocina en Le Cordon Bleu, haya decidido refugiarse en sus seres más queridos, como su novio, Íñigo Onieva; su «cuñada», Alejandra, y el novio de esta, el actor Sebastian Stan, popular por su papel de Soldado de Invierno de la factoría Marvel.
Si bien la compañía y la cena que disfrutó el…
