SI UN VIAJERO se propusiera conocer todos los monumentos prehistóricos de Menorca y dedicase un día a visitar cada uno de ellos, no tardaría una semana, ni un mes, ni un verano, sino ¡algo más de cuatro años! Y es que hay la friolera de 1.500, dos por kilómetro cuadrado, lo cual convierte a la isla en uno de los más grandes, densos e impactantes yacimientos arqueológicos del mundo. Cartagineses, romanos, vándalos, bizantinos, musulmanes, aragoneses, ingleses, franceses…, todos los pueblos que pasaron por esta tierra respetaron sus gigantescas piedras milenarias: los talayots [torres troncocónicas que servían para vigilar y defender el territorio], las navetas [construcciones que semejan barcas colocadas bocabajo, generalmente de uso funerario] y las taulas [dos inmensos bloques de piedra en forma de T, que presidían un santuario].…
