Tendría futuro si la tiñes de rubio, le rompes y recompones la mandíbula y le pones silicona o unos postizos en el pecho. Tal fue el demoledor juicio de Jack Warner, el legendario productor, al ver las pruebas de maquillaje que le hicieron a Jane Fonda, con 21 años, para su primera película, Me casaré contigo (1960). Un diagnóstico al que Joshua Logan, director del film, puso la guinda: Nunca serás una gran actriz dramática con esa nariz. Es demasiado encantadora para el drama. La hija del gran Henry Fonda entró, sin embargo, con buen pie en la profesión, ya que su debut fue recompensado con el Globo de Oro en la categoría, hoy desaparecida, de Mejor Actriz Revelación. Los galardones que dieron el primer impulso a su carrera, a…
