Aunque soy hija única crecí rodeada de primos hermanos, quienes me enseñaron a compartir, a no ser soplona, a divertirme y a reír por cualquier tontería; también aprendí con ellos sobre la tolerancia y el amor incondicional. Hoy que dedicamos esta edición a los hermanos, ¡confirmo que ese cariño es hermoso, enorme y especial! Personas como los Ponch, las hermanas Os y las gemelas Ortega nos dan cuenta de lo que significa compartir la sangre, las historias, los recuerdos. Por ello, hoy quiero que hagas una pausa, te acerques a ese ser al que llamas hermano(a), le des un gran abrazo, lo mires a los ojos y le agradezcas de corazón estar ahí. Si tienes alguna bronk con él o ella, checa los artículos de esta edición y busca mejorar…
