Casi estoy vivo. / A punto de saltar», estos son los primeros versos de Sin (2010), un poemario compacto y frágil, que atraviesa las fronteras de la poesía y el lenguaje, buscando resarcir, denunciar, gritar, exaltar la soledad más absoluta, la del poeta frente al mundo enfermo (moderno), al que, sobre todo, le está faltando, mientras dura la lectura, lo esencial, el amor.
Con estos dos versos, cinco palabras apenas, titulados, «Sin suicidio», Montesinos logra la majestuosa elipsis del dolor de la existencia, entre la vida y la muerte, y expresa si es posible, la experiencia humana completa: ni vivo ni muerto, ni suicidado, ni nada, a punto de retratar el vacío, la caída, que se hila en el lapso de 57 abrumadoras páginas, para edificar los contornos del aislamiento…
