Son un nutriente fundamental para formar las estructuras de las células, tejidos y órganos y deben estar presentes en la dieta. Pueden obtenerse de diferentes fuentes y deben ingerirse en su justa medida. La OMS aconseja que las proteínas de origen vegetal supongan el 75% de la dieta, y las de origen animal, el 25%.
Proteínas de origen animal.
Carne, pescado, huevos... Se consideran más completas, pero también generan más residuos. Preferiblemente elige la carne blanca (pavo, conejo) y pescado, como el bacalao seco o las sardinas.
Proteínas de origen vegetal.
Legumbres, frutos secos, cereales... Son algo menos completas, de menor calidad, pero con más beneficios para la salud: no contienen colesterol, tienen menos grasas, aportan fibra, son fáciles de digerir, sobrecargan menos el hígado y los riñones... Puedes mejorar…