Grita, es peleona y no entiende de alianzas. Con Adara no hay término medio: o te encanta o te espanta. La chica, paso a paso, se está convirtiendo en la revelación de esta edición. Se muestra imbatible cada vez que la nominan sus compañeros y aspira seriamente a llegar a la final. En la última gala fulminó a Irene Junquera, que salió con el 76,2 por ciento de los votos. Y para colmo, tuvo que pisar el plató disfrazada de pollo. “Siento mucha alegría y apoyo”, confesó Adara tras salvarse, y volvió a la casa exultante.
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