La alimentación del cabello proviene de la sangre, por eso, comer sano es la clave para tener una cabellera fuerte, sana y abundante. Elige alimentos que contengan vitaminas del grupo B, ya que le dan fuerza, lo hacen más resistente, incrementan su brillo y sedosidad. Las encuentras en el huevo, lácteos, hígado, vísceras, carne, pollo, cerdo, atún y salmón. Todas las vitaminas del complejo B (con excepción de la vitamina B12, que sólo se encuentra en productos de origen animal), están también en comestibles de origen vegetal, como leguminosas (frijoles, lentejas, habas, alubias…), en algunos cereales integrales (arroz, trigo, avena…), en el germen de trigo, los vegetales de hoja verde oscura, las setas y nueces. Puedes obtenerlas también de la espinaca, semillas de girasol, lechuga romana, col de Bruselas, berenjena,…
