1 APRENDE A DIFERENCIAR. “No es lo mismo un enfado que un berrinche, y es necesario reconocerlos”. Lloran durante mucho rato, gritan hasta quedarse sin voz, se tiran al suelo y patalean, no entienden razones, exageran más el llanto a medida que pasa el tiempo, pueden llegar a hacerse daño, no ceden al agotamiento... “Pero con todo esto no pretenden molestarnos y no tenemos que tomarlo como una provocación, sino como una forma muy desesperada de captar nuestra atención”.
2 IGNÓRALO AUNQUE TE CUESTE. Esto es lo más difícil para los papás. “Debemos ejercer nuestro propio autocontrol, no ceder ante su presión, no sufrir por su llanto, no hacerle caso, aunque nos duela”, dice la Psicóloga. Esto es esencial porque si ven que así captan la atención de sus papás,…