Entre otros elementos, unas defensas bajas explican los resfriados invernales. Y, en muchas ocasiones, esa merma defensiva tiene que ver con una mala alimentación. Para hacer frente con más contundencia a los constipados, prima en tus menús alimentos lo más frescos posible, muy nutritivos y bajos en grasas saturadas. Además, hidrátate bien: si cuando estás resfriada no tienes hambre, los primeros días no hace falta que te fuerces a tomar alimentos sólidos, pero sí zumos caseros, purés, sopas... y de 8 a 10 vasos de agua, para facilitar la eliminación de líquido e hidratar las mucosas.
CÍTRICOS, ZINC Y PROBIÓTICOS
La vitamina C no evita los resfriados, como muchos creen. Pero sí prepara al organismo para superarlos mejor al estimular las defensas. Por eso come naranjas y mandarinas pero también…