Una mala higiene buco-dental, además de provocar halitosis o caries, puede también derivar en una gingivitis (inflamación de las encías) y, con el tiempo, si no se trata, en una periodontitis severa (retracción de encías, aparición de espacios entre los dientes, pérdida de hueso, aflojamiento de uno o varios dientes…). En las enfermedades periodontales, las toxinas generadas por las bacterias que se alojan entre el diente y la encía pueden extender su acción invasora más allá de la cavidad oral y pasar al torrente sanguíneo, aumentando el riesgo de desarrollar ciertos tipos de tumores, padecer trastornos cardiovasculares, digestivos, respiratorios, enfermedades articulares... También favorecen los partos prematuros y que los bebés nazcan con bajo peso.
SIN DAÑAR LOS DIENTES
De ahí la importancia de dedicar especial mimo a la boca. Cepilla…
