Es la policía la que, en primera instancia, hace esa valoración. Para ello, somete a la víctima a un test de 50 preguntas con respuestas cerradas: "NS (no se sabe), ND (no se da), B (baja), M (media), A (alta) y E (extrema). Un programa informático procesa a continuación las respuestas y, a través de un algoritmo, determina automáticamente el nivel de riesgo, que puede ser bajo, medio, alto o extremo. Después, la policía envía los resultados a los jueces. Los magistrados pueden pedir otro informe a la unidad de valoración integral forense del juzgado, compuesta por médicos forenses, psicólogos y trabajadores sociales. El problema, y es una de las grandes reivindicaciones que se hace desde distintas organizaciones (de juristas, de mujeres maltratadas...) es que estas unidades, que empezaron a…