Hechuras clásicas, patrones estructurados, líneas puras… Y tejidos naturales como la seda, la lana y el lino para ricas organzas, encajes y satenes. La apuesta por el «old glamour» ha sido una constante entre las mujeres más elegantes del planeta que han huído, en cambio, de las excentricidades 365 días de fiestas, entregas de premios, recepciones reales, coronaciones, cócteles, funerales, «premières», visitas oficiosas y oficiales, desfiles y espectáculos. Con sus respectivas pre y post cenas, obvio. Y sus noches eternas y algún que otro desayuno con diamantes… Se podría decir que, en 2023, «el mundo era una fiesta», parafraseando —y modificando—el comienzo de aquella novela que escribía Ernest Hemingway cuando, como ahora, también nos amenazaban las guerras. Porque este año que ahora termina ha dado para mucho. Muchísimo. Y hacer…
