1936, marcó un cambio de rumbo en la vida de la princesa Isabel. Con la renuncia de su tío al trono, con la intención de liberarse para poder vivir su historia de amor con la estadounidense Wallis Simpson, plebeya y divorciada en dos ocasiones, el padre de Isabel, Jorge VI, se convirtió en Rey y ella, por lo tanto, en la heredera, lo que significaba que, salvo que sus padres tuvieran un niño, ella ostentaría algún día el peso de la Corona. «¿Eso significa que tendrás que ser la próxima Reina?», preguntó entonces la princesa Margarita a su hermana mayor. «Sí, algún día», respondió Isabel. «Pobre de ti», expresó, desconcertada, su hermana menor.
Llegado el momento, las princesas fueron informadas por su querida institutriz, Crawfie, de que se mudarían de…
