Hace unas semanas, decíamos en esta misma sección que el insomnio aparecía, en no pocas ocasiones, por la acción combinada de diversos factores físicos y psíquicos, tales como la vida sedentaria, la personalidad, la tensión psíquica y emocional, la ansiedad, las preocupaciones, el miedo al futuro y el estrés.
Pues bien, en las últimas semanas, en nuestra sociedad y en nuestro entorno, estos factores se han presentado de forma completa y aumentada si cabe, con el agravante de que han sido obligados debido al forzado cumplimiento del confinamiento en el domicilio que las autoridades nos han impuesto para controlar la epidemia COVID-19. Las alteraciones del sueño, en general, y el insomnio, en particular, son de las alteraciones de salud más frecuentemente presentadas entre los individuos confinados sin distinciones de edad,…