SÍ, la coliflor no huele bien, pero si echamos un poco de leche, un buen chorro de vinagre o de limón al agua de la cocción, reduciremos mucho esta característica sensorial. Y, al darle sitio en nuestros menús semanales, estaremos mejorando nuestra salud. Actualmente, no es tan popular como el brócoli, pero es de su familia, y aporta a la dieta cantidades notables de vitamina C, de vitaminas B5 y B6, fundamentales para el buen funcionamiento del sistema inmunitario; fibra, que favorece la regulación intestinal, y minerales como el potasio, de gran ayuda para modular la tensión arterial y para el sistema nervioso. Además, es muy poco calórica, carece de grasa y es baja en sodio, lo que la hace ideal para controlar el peso. Contiene alicina, un compuesto beneficioso…