SUPONGO QUE ES POSIBLE que detrás del exterior excepcionalmente afable de Josh O’Connor se oculte un joven saturnino, atormentado, una sombra de O’Connor; no muy distinto a los jóvenes saturninos, atormentados, a quienes ha interpretado en escena y pantalla, y a quienes debe su fama (en particular, al alicaído príncipe Carlos, en The Crown, la fastuosa saga sobre la realeza que tiene a todos pegados al sillón desde su estreno en Netflix, en 2016). Quizá sea poco probable que el aspecto amigable de O’Connor oculte secretos sombríos, pero tampoco imposible. Porque si sabemos con certeza una sola cosa sobre él, es que a los 30 años de edad es reconocido por su rotundo talento.
“Es mi clase de actor favorito, es decir, transformativo”, afirma Francis Lee, director y guionista de…