Una flota medieval, igual que ocurre en la actualidad, debía de estar bien abastecida, y eso resultaba mucho más difícil de lo que se ve en las películas, donde todo suele estar ya bien dispuesto. Era preciso disponer de personas capaces de calcular tanto el agua como la comida que debía embarcarse por persona, en relación al tiempo que se pretendía pasar en alta mar, lo que obligaba a establecer un mínimo sistema estándar de pesas y medidas, de tipos de toneles y cajas, más todo el equipo básico del buque, como velas y cordaje de repuesto, canastas de esparto, y material diverso, desde calderos a vasos, tazas, jarras o cántaros.
El material, y los víveres, no siempre estaban disponibles en el puerto donde se armaba la flota, por lo…