“¿En serio es un Toyota?”, me cuestioné cuando lo ví por primera vez. La nueva apuesta en el segmento de SUV compactos para la compañía japonesa refiere una estética poco antes vista en la marca, la cual no se caracteriza por presentar diseños radicales.
Saben de antemano que siempre estaré de acuerdo con aquellas firmas que se aventuren a hacer algo diferente, dispar, sobre todo en una época donde la mayoría apuestan por nuevos modelos pero no necesariamente por nuevas propuestas.
En este caso, el SUV de Toyota comulga con los estándares del segmento, enfocados a confiabilidad, calidad relativo espacio, aunque con una estética que podría pasar como incomprendida (saludos Nissan Juke).
SU NOMBRE
Esta C-HR (no confundir con HR-V, CRV, etc) es de esos casos extraños donde el estudio…
