Su hermana pequeña, la archiduquesa Gloria, debuta como modelo luciendo sus joyas, mientras que su hermano, Ferdinand, triunfa como piloto de carreras ELEONORE de Habsburgo-Lorena se crio entre dos mundos aparentemente opuestos: el de la política, que es el de su padre, Carlos de Habsburgo-Lorena, y el del arte, que es el de su madre, la coleccionista y mecenas Francesca Thyssen-Bornemisza. «Son mundos diferentes, pero creo que es posible fusionarlos», suele decir la joven archiduquesa, de veintisiete años. Ella lo ha conseguido. Estudió Derecho, en Londres, y el verano pasado, en medio de la pandemia, obtuvo su título de máster en Diseño de Joyas del Istituto Marangoni, de Milán, la escuela de moda y diseño en la que se han formado leyendas como Franco Moschino o Domenico Dolce.
Ahora, seis…