En el imaginario colectivo Memphis suena a campos de algodón, a puentes sobre el Misisipi y música negra de soul y de blues. Los norteamericanos también la veneran por su equipo de la NBA, los Grizzlies, pero, sobre todo, por sus barbacoas, su pollo frito, su whiskey de Tennessee y sus bocadillos de mantequilla de cacahuete. Y, desde luego, porque Memphis fue el hogar de Elvis Presley.
Intentamos romper tópicos, pero la sombra del Rey del Rock es tan alargada que no podemos pasarla por alto. Y tampoco querríamos porque, seas o no fan de Elvis, su legado es impactante. Graceland (www.graceland.com), su hogar durante 20 años hasta su fallecimiento, en 1977, es la segunda vivienda más visitada de Estados Unidos tras la Casa Blanca. Aquí, la Jungle Room y…