La desarreglada
Cada vez que mi hermano llega de trabajar me toca ir a abrir el garaje. Un día llegó más tarde que de costumbre, así que salí en pijama y totalmente despeinada (mala decisión). Al abrir la puerta, mi vecino, que es uno de los chicos más guapos que conozco, me vio y no pudo evitar reírse de mí, yo me metí corriendo a mi casa, ¡quería que me tragara la tierra!
Cupido a fuerza
Después de tanto pensarlo, un día le confesé a mi crush cuánto me gustaba. En una fiesta, me acerqué y le dije: “conozco a una chica que muere por ti”, entonces él respondió “¿no me digas?, ¡a mí también me gusta un buen tu amiga!” Me quería morir; sin embargo, me aguanté y mentí:…
