Por ejemplo, una dieta antivolumen no consiste solo en reducir la grasa que se ingiere, sino en seleccionarla bien. Debes tomar muy poca de la saturada, procedente de fuentes animales, y aumentar el consumo de ácidos grasos poliinsaturados como los de pescados, frutos secos y semillas. También es necesario incrementar la ingesta de fibra: no ayuda a quemar grasa, pero sí a expulsarla más rápidamente y, además, tiene efecto saciante. La OMS recomienda tomar unos 30 g al día, el triple de la soluble (fruta, frutos secos...), que al mezclarse con agua, sacia; y 10 g de la insoluble (legumbres, cereales y verduras), con mayor poder laxante.
Toma todos los días tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra en tus aliños AZÚCAR Y SAL, NO PERO PICOTEO, SÍ
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