Estuve con Jorge en un hotel. Nada más llegar me rompí un dedo. Del dolor, pegué un salto y me caí a la piscina. Jorge se tiró vestido para rescatarme Estaba siendo el peor de los veranos. Me había quedado sin trabajo, mi vida sentimental era un desastre, me ahogaba en pleno mes de agosto en un piso recalentado, en una Barcelona desierta. Me sentía fracasada, fea y, lo peor de todo, sola. Me sobresaltó el timbre de un teléfono que ya no sonaba nunca, era Jorge. “Pilarín, oye, me han invitado tres días a un festival de cine, he dicho que iba a ir acompañado...”. Intenté protestar débilmente, el pelo, la ropa, el dinero, los ánimos... “En el aeropuerto tienes el billete, llegaremos a la misma hora”. Y a…