En 2009 dieron el Oscar honorífico, que deberían llamar compensatorio o de mala conciencia, a Lauren Bacall. Vestida de marrón, comunicó su agradecimiento… por estar viva. Algunos estáis sorprendidos, ¿eh? Llevaba ahí, en el mundo, desde 1924 y en Hollywood desde 1944 (o un año antes), cuando hizo lo que se puede considerar la mejor primera aparición en el cine, la del quicio de la puerta en Tener y no tener, donde conoció a Bogart.
Bacall no fue nominada hasta El amor tiene dos caras (1996), donde era la madre imposible de Barbra Streisand y más posible de Mimi Rogers. Menos mal que no se produjo ese momento grotesco de que le hubieran dado el Oscar después de haberla olvidado en El sueño eterno (1946), Cómo casarse con un millonario…
