El objetivo de la educación tecnológica es que los niños jueguen, se diviertan, desarrollen su creatividad y que, al mismo tiempo, vayan adquiriendo conocimientos de tecnología. Es decir, que aprendan fácilmente jugando.
De esta misma manera, los niños que aprenden la lógica de la programación desarrollan muchas habilidades importantes, como es la capacidad de ordenar correctamente las ideas, aumentar la memoria, la concentración y estimular también la imaginación y la creatividad. Por esta misma razón, esta actividad empieza a ganar protagonismo en las clases extraescolores y en los programas educativos; al igual que los juguetes robóticos, que se están convirtiendo en una opción cada vez más demandada. En cualquier caso, una vez aprendidas las bases del funcionamiento de estos sistemas, todos ellos se pueden convertir en la puerta de entrada…