Con un pie en los contrafuertes pirenaicos, justo donde las montañas comienzan a empinarse y acariciar el cielo, y otro en las plácidas llanuras del sur, la Garrotxa es un territorio nacido del fuego. Una cuarentena de volcanes han modelado su orografía y constituyen hoy el corazón de uno de los parques naturales más sorprendentes de Cataluña.
EL VALLE DEL RÍO FLUVIÀ y la carretera que lo acompaña son, además de un eje ideal para recorrer la comarca, un punto de inflexión del paisaje. Hacia el norte de este valle, la Alta Garrotxa es un territorio abrupto, marcado por picos escarpados donde dominan los bosques de pinos, encinas y robles. Hacia el sur del Fluvià, donde dormita la capital, Olot, el terreno se vuelve más dócil, solo alterado por los…
