Pocas actrices hay actualmente en el panorama nacional tan versátiles como Natalia Millán, que a sus 51 años ha tocado casi todos los registros: cine, música, televisión y, por encima de todo, teatro. La madrileña, que confiesa que siempre quiso ser como Louis Armstrong, cambió de niña la trompeta por la interpretación y, ahora, se sube de nuevo a las tablas para protagonizar la obra ‘El mensaje’.
De nuevo en el teatro. ¿Feliz?
-Lo que siento de forma vocacional es el teatro. Tardé mucho en trabajar en mi primera serie, ‘El súper’, en el 96. De hecho, a mí las cámaras... Nunca me hago fotos, lo paso muy mal. No me gusta nada que me hagan fotos, pero, fíjate, ¡qué error escoger esta profesión! [Risas].
¿Eres supersticiosa en el escenario?…
