Hoy en día, es un hecho que el uso de las nuevas tecnologías va sustituyendo a numerosas actividades que tendrían que ser realizadas por nuestro cerebro. Además, cada día, son más las técnicas y aplicaciones que evitan que lo usemos para memorizar, deducir o razonar. El ordenador, los dispositivos móviles, Internet, las redes sociales, las aplicaciones inteligentes, la inteligencia artificial y, no digamos, la robótica, podrían ir desplazando poco a poco la utilización de nuestro cerebro en actividades cotidianas que no solo están relacionadas con sus facultades intelectuales, sino con las emociones, el carácter, la empatía y las relaciones interpersonales.
A fin de cuentas, el uso y el abuso de las tecnologías va limitando la utilización de nuestra mente, circunstancia que, a la larga, puede perjudicarnos, pues no se trata…